Estado inicial
Estado final
Retablo de Nuestra Señora del Carmen de la Iglesia de San Pelayo de Piñel de Abajo (Valladolid)
DESCRIPCIÓN HISTÓRICO – ARTÍSTICA
El retablo de la Virgen del Carmen es un retablo lateral que sigue un dinámico diseño, adelantando la calle central mientras las laterales quedan achaflanadas. Está formado por un gran cuerpo central y un ático. Arranca de un banco y mesa de altar de madera. La actual titular del retablo sustituye probablemente a la talla de una Virgen. El resto de tallas son originales a la estructura.
El un trabajo neoclásico realizado bajo la influencia del estilismo de Ventura Rodríguez (1717-1785), y siguiendo los preceptos existentes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con la figura de Antonio Ponz (1725-1792) que trabajará en pro de hacer resurgir el arte clásico.
Para investigar su autoría y datos relacionados con su construcción y encargo se consultarán fuentes primarias existentes en el Archivo Diocesano de Valladolid, donde indican que se custodia abundantes libros de cuentas de fábrica.
DESCRIPCIÓN MATERIAL
La mazonería no muestra indicios de haber sido desmontada nunca. El sistema constructivo del retablo se realiza con ensamblajes de elementos con sistemas de caja y espiga, utilizando las columnas como elementos portantes. Las estructuras de madera se anclan al muro con fijas de metal embutidos en el testero y clavado a la madera.
La policromía es marmoleada, se adecua al gusto existente después del edicto de Carlos III que ratifica el documento de 1777 de Antonio Ponz en el que se prohibía la realización de retablos, mobiliario y techumbres de madera, y el dorado de los mismos por peligro de incendio, recomendando el empleo de piedra y estucos, que se consolidan con los reales decretos de 1778 y 1786. Este edicto lo único que consigue es que se imite la estética de los retablos de piedra ya que en la mayoría de las iglesias no pueden realizarse estructuras de piedra.
DESCRIPCIÓN ICONOGRÁFICA
La actual imagen titular del retablo. que representa a la Virgen del Carmen, es una talla realizada a mediados del siglo XX. Por el resto de tallas existentes en el retablo, es probable que en origen en la ornacina central existiera una imagen de la Virgen.
Esta talla central ve flanqueada por las tallas de San Joaquín y Santa Ana. En el ático aparece una talla de San José con el niño y como remate el espíritu santo en un rompimiento de gloria.
En el banco central del primer cuerpo aparece inscritas las palabras en latín de la consagración de la eucaristía: “Hoc est enim corpus meun. Hic es enim Calix sanguinis mei, novi & aeterni Testamenti. Mysterius Fidei. Qui pro vobis & pro mulis effundetur inremissionem peccatotum” lo que da a entender que en el altar se realizaba la litugia eucarística probablemente relacionada con alguna capellanía privada.
MATERIAL: Madera de pino tallada y ensamblada sobre la que se aplican diferentes capas de estuco. La policromía la componen zonas doradas al agua alternadas con zonas de color que imitan el mamoleado y superficies charoladas al temple.
DATACIÓN CRONOLÓGICA: Finales del siglo XVIII
MEDIDAS (m): Alto: 5 m x Ancho: 3,63 m aprox.
EQUIPO DE TRABAJO: Alba Rosa Heras Díez, Sofía Sobremonte Rivas
TRATAMIENTO:
– Redacción de proyecto o memoria de intervención.
– Acondicionamiento del espacio de trabajo. Montaje de andamios y medios auxiliares. Retirada de enseres de paredes y suelo. Protección del solado con planchas de cartón.
– Documentación gráfica y fotográfica. Antes de comenzar la intervención se realizará una documentación gráfica y fotográfica del conjunto y de sus detalles, en la que se refleje tanto el estado antes y después de la restauración, como el seguimiento particular de cada fase del trabajo.
– Toma de datos y documentación al inicio y durante el desarrollo de los trabajos. Siglado y localización en planos de las piezas desmontadas, elaboración de fichas, y diarios de trabajo. Realización de cartografías (materiales y técnicas, patologías, tratamientos, etc.)
– Control de las condiciones de humedad y temperatura, mediante mediciones y registro con termohigrómetros digitales.
– Limpieza superficial. Se procederá a la eliminación mecánica de polvo, biodepósitos, restos orgánicos y de depósitos de suciedad, mediante aspiración y brochas de pelo suave.
– Desmontaje de las imágenes de bulto redondo para su correcto tratamiento en la zona de taller.
– Consolidación del soporte de madera. Carpintería de restauración y reintegraciones volumétricas. Consolidación de las zonas afectadas por ataque de xilófagos mediante impregnación y/o inyección con resina acrílica diluida en disolvente orgánico en aplicaciones de menor a mayor concentración. Limpieza mecánica del soporte y tratamiento de carpintería del retablo para su correcto afianzamiento estructural. Adhesión de fragmentos.
– Fijación y sentado de los estratos que presenten levantamientos en las policromías y dorados de tallas, relieves y esculturas y en la capa pictórica de las pinturas sobre tabla. La elección del adhesivo se realizará teniendo en cuenta las características fisicoquímicas y morfológicas de la policromía, estratos de preparación y soporte.
– Limpieza de las superficies policromadas y doradas del retablo. Eliminación de restos de suciedad y del barniz oxidado mediante el empleo de métodos fisicoquímicos. Se probarán diferentes mezclas de disolventes hasta encontrar las más apropiadas para la obra y menos dañinas para el restaurador.
– Eliminación de repintes.
– Limpieza de la mesa del altar. La mesa formaba parte del retablo y presenta la misma decoración y el mismo barniz.
– Estucado de las lagunas de preparación. se ceñirá de forma exclusiva a aquellas pérdidas que supongan un detrimento en la visión y lectura estética de las obras que componen el conjunto a intervenir.
– Reintegración cromática. Se utilizarán materiales reversibles y compatibles con el original y métodos discernibles que permitan la identificación de la restauración. La reintegración se documentará debidamente y se limitará a las zonas que por su localización o extensión perturben la visión de la obra. Con este tratamiento se conseguirá la unidad estética y cromática del conjunto favoreciendo la correcta lectura de este. Sólo se emplearán materiales de primera calidad y suficientemente testados. El criterio para seguir en esta fase será el de la mínima intervención necesaria dentro de un planteamiento de coherencia y homogeneidad en la selección del procedimiento.
– Barnizado de protección final de las policromías. Aplicación de una resina mediante impregnación o nebulización que proteja la superficie de los agentes externos. Se utilizará un producto estable y reversible dentro de los parámetros convenientes.
– Montaje de las piezas desmontadas.





















