Mantenimiento de suelo de tabas y huesos del Monasterio de San Agustín

DESCRIPCIÓN:

Suelo original de la sala Capitular del Real Monasterio de San Agustín. Actualmente son dependencias de Diputación de Burgos y su uso está relacionado con eventos. El suelo está formado de canto rodado y tibias de hueso (de caprino, bóvido y equino) sobre mortero seco de tierra. Las tibias se clavan en el suelo haciendo la función de tabicas de los cantos rodados conteniéndolos y evitando su movimiento. A modo de protección, para evitar el desgaste de la solería original mediante pisado, se ha interpuesto un cristal sobre perfil metálico. Este elemento forma una cámara, en la que existe circulación de aire forzado y la temperatura existente en el espacio climatizado de la diputación que oscila entre unos 17 – 22 ºC. La parte interior del cristal carece de indicios de humedad por lo que se deduce que no existe humedad de condensación debido al sistema de aire forzado. Junto a los restos originales se ha reconstruido mediante mortero preparado de cemento coloreado el motivo decorativo que reproducían los huesos. Esta superficie mortero está ubicada sobre zonas de cimentación de estructuras posteriores que han roto la continuidad del pavimento. Estas condiciones están provocando que lo humedad de capilaridad existente bajo estas superficies, relacionadas con el nivel freático de Burgos, migre hacia lugares más porosos (huesos) y forme sobre ellos sales y derivados orgánicos. Esto se ve acrecentado debido a que las cañas de los huesos se embuten en el suelo a mayor profundidad que el resto y su forma estructural hace de conducto natural de la humedad.

MATERIAL: Canto rodado y tibias de hueso

DATACIÓN CRONOLÓGICA: siglo XIII

INMUEBLE: Real Monasterio de San Agustín

POBLACIÓN: Burgos

TRATAMIENTO: Por una parte, se han realizado las labores de mantenimiento necesarias para la conservación de la solería mediante el aspirando de las sales y la consolidación del asentamiento del canto rodado sobre la solera de tierra. Por otra parte, con el objeto de analizar los procesos que están provocando la disgregación y fisurado de las piezas de hueso y cantos se ha realizado un registro detallado del estado de conservación inicial, se han realizado pruebas que permitan evaluar tratamientos posteriores, y se han instalado mecanismos que permiten el seguimiento de las condiciones ambientales para poder realizar un diagnóstico, trascurrido un año, en el que se indique qué sistema de control debe aplicarse para la correcta preservación del suelo.